Eric Mescher nace en 1976 en Adrogué, Pcia. de Bs. As. Pasa su infancia dibujando aviones constantemente, cosa que preocupa mucho a sus padres, quienes le regalan una guitarra y un Meccano. Durante su adolescencia, ya que repentinamente a los trece años deja de hablar, aprende a integrarse con sus compañeros de colegio a través del dibujo de obscenidades. Estas caricaturas, fueron la semilla del humor gráfico, que se materializaría veinte años después. Se dice que el Meccano supo dejar huella y Mescher toma la decisión, en 1993, de ingresar a la facultad de arquitectura, en la que reprueba todos los exámenes de primer año. Sin la menor intención de preparar ninguno de ellos, recuerda su piano, el cual había pedido de regalo unos años antes, cuando su guitarra lo cansó porque “hace doler los deditos”. Toca primero con un dedo, después con dos, y así sucesivamente hasta llegar a tocar incluso con diez. Esto le genera un enorme placer y el 19 de Febrero de 1995, mientras deambula por los pasillos de la facultad de arquitectura, con un sándwich de milanesa en la mano derecha, tiene su gran revelación y piensa: ojala hubiese un piano. Se da cuenta entonces de que no está en la facultad correcta y se inscribe en música. Una vez recibido, se siente plenamente feliz por ser un compositor pero plenamente desdichado porque nadie quiere pagarle para componer, y debe ganarse la vida de formas menos honestas. Esta situación aún no ha cambiado, pero el dibujo le da cierto equilibrio emocional, y lo ayuda a integrarse con la sociedad, ya que repentinamente ha dejado de hablar.